Cuando el cuerpo habla por las emociones

Cuando el cuerpo habla por las emociones

12-12-2021

“Todo está en tu cabeza”. Es el libro donde la neuróloga irlandesa Suzanne O’Sullivan nos cuenta cómo descubrió que la ceguera de una de sus pacientes no tenía causa física, sino emocional. 


Yvonne, con 40 años de edad, ingresó al hospital donde la neuróloga trabajaba y contó que se había quedado ciega luego de que un compañero de trabajo le rociara accidentalmente un producto de limpieza. 


Luego de que seis meses de exámenes médicos le dijeran que su ceguera no tenía causa física, ella puso sus esperanzas en el médico a cargo de Suzanne, quien en ese entonces era practicante. Los nuevos exámenes realizados encontraron que su ceguera era una manifestación física del estrés emocional. 


Este proceso de manifestar las emociones negativas mediante síntomas físicos se conoce como psicosomatización. Dicho proceso es complicado porque ocurre inconscientemente cuando las emociones son frecuentes, intensas y duraderas; además, no solo influyen en la aparición de síntomas físicos, sino que pueden provocar o complicar enfermedades como la gastritis. Incluso se ha encontrado relación con enfermedades oncológicas. 


Represión emocional y malestar físico

Investigaciones y especialistas atribuyen distintas causas a la somatización, pero lo que sí está claro es la relación que tiene con las emociones intensas y duraderas y más aún cuando la persona reprime sus emociones o no tiene la capacidad de identificarlas.

 

La represión o la poca capacidad de identificar las emociones se puede deber al estilo de crianza y también a estigmas sociales que dicen que “expresar los sentimientos es para los débiles”  o que “de seguro, estás exagerando”. El peligro de los estigmas se dan cuando las víctimas los interiorizan y adoptan comportamientos y estilos de vida que perjudican su bienestar mental y física. 


Algunas recomendaciones

La psicosomatización nos enseña que una persona sana no solo tiene bienestar físico, sino también emocional y que estos no se encuentran divorciados, todo lo contrario, se relacionan constantemente. Por lo tanto, es necesario tener en cuenta unas recomendaciones para asegurar nuestro bienestar general.



  • Reflexionar: es importante darnos un tiempo para pensar en cómo nos sentimos e identificar nuestras emociones.
  • Reconocer: una vez identificadas nuestras emociones, es necesario conocerlas y reconocer el papel que juegan en nuestra cotidianidad. Además de diferenciar aquellas que percibimos como negativas porque nos originan malestar.
  • Evitar: una vez identificado lo que nos origina malestar, se debe evitar aquellas situaciones.
  • Expresar: si reprimimos y acumulamos emociones, corremos el riesgo de reventar como lo haría un globo. Esto provocaría un desborde irracional y desproporcionado de nuestra emociones que podría llevarnos a enfermedades mentales o físicas.


Luego de ver cómo cuerpo y mente están conectados, es necesario recordar que un cuerpo sano es producto de una mente sana.





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