Artículo de opinión: Límites sanos: Aprender a decir que no

Artículo de opinión: Límites sanos: Aprender a decir que no

24-05-2022

¿Alguna vez has sentido que antepones las necesidad de los demás antes que las tuyas? ¿Siempre terminas diciendo si, aunque no quieras? ¿Cada que dices “no” sientes culpa o miedo a la reacción de los demás?


Si te sientes identificado con todo lo anterior, muy probablemente seas una persona que calla sus ideas, se le dificulta dar una negativa y antepone los deseos de los demás, y es probable que las personas a tu alrededor (familia, pareja, amigos, etc.) esperen una respuesta positiva a cualquier petición que puedan hacerte porque te perciben como una persona gentil pese a que el poner las necesidades de las demás personas por encima de las tuyas te está generando un daño mental y emocional.


Lo cierto es que NO sabemos poner límites. Quizás estés pensando que poner límites implica gritarle a todos lo que piensas y te molesta en cada momento. Pero no es así.



¿Qué son los limites?


Los límites son líneas invisibles que establecemos con las personas (ya sea tu pareja, familiares, amigos, colegas de trabajo o a nosotros mismo) donde pedimos y hacemos respetar nuestras creencias, ideales y a nuestra persona. Poner límites es cuidar de nosotros mismos, respetarnos y querernos, a pesar de correr el riesgo de no agradar a otras personas porque entiendo que decir “no” o “hasta aquí” cuando algo no nos apetece o no nos gusta, no un acto de egoísmo sino un acto de amor propio.

Es importante entender que poner límites es una acción muy compleja, que se ensaya y aprende.


¿Por qué es importante poner límites?

Los límites son un elemento clave para construir un autorrespeto y autocuidado sano, ya que ponemos nuestras necesidades y valores como prioridad.

Establecer límites saludables con las personas que nos rodean nos ayuda en nuestro bienestar emocional, ya que los límites producen seguridad física y emocional al alejarnos de personas o situaciones que nos lastiman. Nos ayudan a saber cuándo decir sí o no. Nos permiten crear y mantener relaciones interpersonales sanas. A su vez, establecer límites sanos nos ayuda a tener una estilo de comunicación asertiva , honesta y a que vaya en consonancia con lo que sentimos y hacemos.

Establecer límites es sinónimo de salud mental y emocional y sobre toda las cosas, nos ayuda a protegernos de chantajes emocionales y cualquier manipulación psicológica.

Llegados a este punto, planteamos la siguiente cuestión. ¿No crees que es el momento de aprender a marcar límites y aprender a decir que no?


¿Por qué resulta tan difícil poner límites?

Hay que reconocer que no nos es fácil poner límites , ni decir no sin sentirnos mal o con culpa, pero es muy necesario para sentirnos bien con nosotros mismos y con los demás.

Los motivos por las que resulta difícil poner límites son muy variados y dependen de cada persona. Hay personas que tienen problemas con establecer límites por miedo a generar algún conflictos. Algunas personas no lo hacen por miedo a quedarse solos , no ser querido o no ser aceptados. Y otras piensan y sienten que no ceder a los deseos ajenos es ser egoísta.

Además, desde nuestra infancia nos han educado para complacer a las personas para ser considerados buenos. Un patrón dañino que hemos venido arrastrando hasta nuestra vida adulta que no nos permite ser felices completamente pero sí que somos buenos. Pero entonces ¿Cómo hacemos entonces para establecer límites emocionales?


¿Cómo empezar a establecer límites sanos?

  1. Escucha tu voz interior de forma consciente: Identifica las emociones y pensamientos que te resultan molestos o dolorosos derivados de la falta de límites.
  2. Acepta  desde la autocompasión que se han traspasado tus límites y responsabilízate de ello desde el aprendizaje: Establece que has podido aprender de esta situación y que podemos hacer la próxima vez para establecer nuestro limite.
  3. Identifica tus necesidades y tus límites: ¿Qué necesitas? ¿Qué límite es necesario poner?.
  4. Analiza y relativiza las posibles consecuencias imaginarias de establecer el límite: Cuestiónate si algo tan terrible que no puedas superar puede llegar a ocurrir. Así mismo, reflexiona que clase de personas quieres mantener en tu vida ¿Personas que te dejan de hablar y querer porque no nos apetece hacer algo? o ¿Personas que te amen y respeten independientemente si tenemos que decir no?
  5. Utiliza la asertividad para establecer el límite de una forma clara: Se trata de ponernos primero en el punto de vista del otro, validar sus argumentos y el cómo se siente , para luego exponer nuestro punto de vista (establecer nuestro limite). Por ejemplo: “Entiendo que vas mal de tiempo y veo que estas muy agobiado, pero no puedo ayudarte a terminar el informe, lo siento, tengo trabajo acumulado y poco tiempo. A lo mejor puedes pedir a otra persona que te ayude.”
  6. Mantente fuerte respecto a tu límite y no te rindas: Es tu límite, hazlo respetar y, por tanto, respétate a ti mismo. Si la persona tiene problemas para aceptar tus limites , mantente firme repitiendo tu punto de vista una y otra vez en un tono calmado ante las insistencias el otro (como un disco rayado). Por ejemplo: “Como ya te dije, me duele cada vez que haces eso”, “Te vuelvo a repetir, me duele cuando haces eso, deja de hacerlo, por favor”.
  7. No debatas, defiendas ni te justifiques demasiado: Es tu límite y está bien.



Recuerda que solamente tú puedes decidir cuánta tensión y estrés es aceptable en tus relaciones y tu vida. Los límites justamente sirven para protegernos de esto, de esta manera podrás decidir cuánto estás dispuesto a soportar. Trabajar en establecer límites sanos nos ayuda a crear un clima de conocimiento, amor propio y respeto. Está en nuestras manos conseguirlo. ¿Te atreves a intentarlo?



Tags:

salud mental

como establecer limites

consejos de salud mental

relaciones saludables

limites sanos

Compartir por: