Artículo de opinión: La violencia sexual en el Perú

Artículo de opinión: La violencia sexual en el Perú

24-04-2022

VIOLENCIA SEXUAL EN EL PERÚ

 Por Alexa García | Psicóloga voluntaria Sanar


La violencia sexual es un psicosocial que nos viene persiguiendo desde hace siglos, solo que tendemos a desconocerlo. Desde la época inca, pasando por la conquista, estando inmersa en el colonialismo hasta el Perú actual en el que vivimos.

Siendo así, la Organización Mundial de la Salud (OMS) define la violencia sexual como "todo acto sexual, la tentativa de consumar un acto sexual, los comentarios o insinuaciones sexuales no deseados, o las acciones para comercializar o utilizar de cualquier otro modo la sexualidad de una persona mediante coacción por otra persona, independientemente de la relación de ésta con la víctima, en cualquier ámbito, incluidos el hogar y el lugar de trabajo". (Jewkes, Sen & Garcia-Moreno, 2002).

Recuerdo que en la pandemia, parcialmente hubo un momento de alegría al decir que si todos estábamos confinados en casa, los actos de violencia en general iban a a disminuir generosamente. Acá, erróneamente se llegó a asociar que el peligro solo ocurre en el exterior. Pues no, solamente entre el 10 de marzo hasta el 10 de mayo, se registraron más de 30 mil llamadas a la línea de ayuda para denunciar violencia, cifras de Aldeas Infantiles SOS Perú (2020).

 

ALGUNAS CIFRAS

Ahora, si hablamos de violencia sexual con cifras mucho más recientes, sería lo siguiente:

 

-         22 456 casos atendidos por el CEM en el período enero – diciembre 2021

-         El 94,5% ha sido violencia sexual ejercida hacia mujeres y el 5,5% restante hacia varones.

 

Si lo queremos observar por grupos de edad, estos son los datos:

 

-         15 634 casos de violencia sexual en niñas, niños y adolescentes con edades entre los 0 hasta los 17 años.

-         6 670 los casos en personas adultas comprendidas entre los 18 hasta los 59 años.

-         152 casos hacia las personas adultas mayores (PAM) con edades de 60 a más años.

 

Respecto a las manifestaciones de violencia empleadas en los casos de violencia sexual, se obtuvo que:

 

-         10 251 fueron por violación

-         5 117 se realizaron actos contra el pudor

-         615 por hostigamiento sexual

 

Los datos anteriores fueron obtenidos mediante el portal estadístico AURORA. Ahora, si nos enfocamos en los casos de violación, más del 50% de estos son realizados por una persona externa al círculo familiar y de pareja.

 

 

¿QUÉ ESTÁ PASANDO?

Decir, —o preguntarnos—, cuáles pueden ser las causas de la violencia sexual me deja un sin sabor. En este caso, lo llamaremos factores de riesgo según el modelo Ecológico (Belskey, 1980; Heise, 1998; Dahlberg y Krug, 2002), el cual sostiene que la violencia es el resultado de una interacción de factores en cuatro niveles.

-         

Macrosocial:

Se menciona que la violencia hacia las mujeres está relacionado a los factores sociales:


1.     Las normas de género: La dinámica de pareja que se tiene en el hogar. Acá se ven las relaciones sexuales forzadas como un derecho del esposo. También se podría conocer como “dentro de lo aceptado/permitido”. El culpar a las mujeres desde las frases como “provocamiento” o “pedir” ser violentadas por las conductas o maneras de vestir, es una percepción de culpa enfocada hacia las víctimas y no hacia los abusadores. Así también como la creencia de que el varón no puede controlar sus impulsos sexuales, lo cual es propio del varón y por ende terminan comentando como un derecho. Por otro lado, los medios de comunicación y la sexualización de la mujer, lo cual se sintetiza en reducir su valor a objetos de placer para el varón.

2.     Cultura de violencia: Es la normalización, según las normas culturales de cada lugar, el considerar la violencia sexual como algo aceptable.

3.     Respuestas gubernamentales a la violencia: Incluye el proceso jurídico y las leyes. En casos más graves, las dictaduras y las dinámicas de opresión que ejercen sobre la población.

-         Comunitarios:

En este factor estamos hablando de las redes de apoyo de la comunidad. Es decir, si hablamos de explotación sexual, las familias, lo cual sucede, se inclinan a culpabilizar a las víctimas por recurrir a un método de explotación sexual por fala de recursos económicos. Por otro lado, están los municipios o alcaldías, las cuales por falta de capacitación a su personal, se desconoce cómo abordar esta problemática.


-         Asociados a las relaciones personales:

Es el vínculo con el cual las personas se relacionan, en el cual uno ejerce control y poder, reflejando así la desigualdad y en consecuencia, aplicar la violencia sexual perpetrada por parejas íntimas a veces es provocada cuando el hombre es celoso; cuando la mujer se niega a tener relaciones sexuales con su pareja, o cuando el hombre se siente en riesgo de perder control de la relación (Montaño et al., 2007).


-         Individuales:

Los siguientes factores están relacionados con un mayor riesgo de sufrir o cometer violencia sexual:


1.     Edad: Diversos estudios indican que tanto niñas, niños y adolescentes, son la población se encuentra más vulnerabilidad de poder sufrir violencia sexual.

2.     Factores socioeconómicos: Se relaciona a que menores ingresos económicos, se ven en la necesidad de participar en prácticas sexuales. Por otro lado, respecto a la educación, se ha encontrado que a menores niveles educativos, se es más propenso a sufrir de violencia sexual, y también por el contrario, al buscar mayor oportunidades educativas y laborales, por ende, empiezan a cuestionar los roles tradicionales de género, según Jewkes (2002).

3.     Violencia sufrida durante la infancia: Hablamos de un mayor riesgo en los casos de abuso sexual sufridos durante la infancia, y que podrían correr el riesgo nuevamente de atravesar la misma experiencia, siendo que la vulnerabilidad incremente.

4.     Actitudes tradicionales sobre los roles de género y la sexualidad de las mujeres: En este apartado hacemos referencia hacia los valores y las prácticas que respaldan la idea de superioridad masculino-femenino.

 

Podemos ver entonces que los elementos que favorecen a un acto de violencia sexual, son variados. Si lo deseamos ver desde otra perspectiva, no existe motivo específico alguno por el cual se ejerza este tipo de actos. Pero bueno, si se continúa investigando, se hallaran más factores y por ende más elementos que nos indiquen cómo es que la violencia sexual podría tener un origen.


Por otro lado, las secuelas que esto podría provocar, derivan en lo siguiente según la OPS (2013):

Salud reproductiva: Tenemos los embarazos no planeados y no deseados, abortos inseguros, desgarros vaginales por la incompatibilidad del feto con el tamaño del cuerpo de las niñas, infecciones de transmisión sexual (ITS) o VIH, entre otros.


Salud mental: En este apartado podemos encontrar como primera instancia al Trastorno de estrés postraumático (TEPT), que en ocasiones va ligado con la ansiedad y la depresión, así también las alteraciones en los hábitos del sueño y posibles conductas de riesgo.


Conductuales: Existe una tendencia al consumo de alcohol y drogas, asi como del inicio de parejas sexuales a temprana edad, variedad de compañeros íntimos, entre otros.


ESTRATEGIAS

Entonces, ¿Cómo la erradicamos? Se lee que podríamos echar un producto, como un insecticida y de esa manera eliminar este tipo de actos, algo parecido a la castración química que se ha venido proponiendo durante años, no obstante, es más complejo que eso. Por otro lado tenemos la pena de muerte, lo cuál tiene acción inmediata sobre las personas que sabemos que perpetran violencia sexual, ¿pero y los que están entre nosotros? Para ello necesitamos planes integrales de educación sexual, salud mental, salud pública, estrategias y lineamientos de prevención a nivel macro y local, educación y psicoeducación para de esta manera promover convivencias sin violencia en las escuelas, desde la detección, abordaje y seguimiento.


En conclusión, la violencia sexual ha sido una problemática desde hace muchos años, en el cual las leyes también han venido evolucionando y abarcando más población vulnerable. Por otro lado, las estadísticas actuales son alarmantes, pero las estadísticas que conocemos son de las personas que denuncian, imagínense de las que no y a cuánto porcentaje más llegaría a aumentar. Por otro lado, los planes de salud pública son, por el momento, las mejores herramientas que tenemos junto con la educación.


Finalizando, me gustaría comentarte que la Línea 100 y el Chat 100, son portales en los cuales podrás encontrar el soporte necesario para la difícil etapa que puedas estar atravesando. Así también me gustaría invitarte a contactar a SANAR, acá podrás disponer de un espacio seguro, al lado de profesionales los cuales podrán orientarte en lo que necesites.



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