¿Cuándo la ansiedad se convierte en un problema?

¿Cuándo la ansiedad se convierte en un problema?

28-11-2021

Todos, en algún momento, hemos experimentado ansiedad porque es un estado natural frente a situaciones estresantes o peligrosas. Las sensaciones que experimentamos son nerviosismo, tensión, preocupación y se manifiestan en el físico mediante la sudoración, el temblor o incluso, la dificultad para respirar. Del mismo modo, activa el cuerpo en estado alerta o supervivencia proporcionando más energía y fuerza ya sea para huir o enfrentarse a un evento que percibimos como amenaza.


Por ejemplo, te encuentras en las últimas semanas de clases y en pocos días te evaluarán el curso que más te cuesta entender con una examen que decidirá si pasas el ciclo o no. Esta situación estresante provoca ansiedad en ti, pero si se mantiene en niveles adecuados, te esforzarás para entender la materia y afrontarás positivamente el examen.


Sin embargo, cuando la sensación de ansiedad es desproporcionada o se da sin motivo aparente, se trataría de un trastorno de ansiedad. Esta alteración es la más frecuente de los trastornos mentales e interviene de modo relevante en las actividades cotidianas de la persona y en sus relaciones interpersonales, de tal modo que puede conducir a la depresión.


Un ejemplo de cómo la ansiedad desproporcionada afecta nuestra cotidianidad es el aislamiento social. Esto sucede porque hay personas que entran en crisis ante ciertos episodios sociales y para evitar sentir ese conjunto de emociones, tienden a apartarse de los demás, trayendo consigo consecuencias negativas en el desarrollo de sus habilidades interpersonales.


Es necesario el diagnóstico de un especialista, debido a que la capacidad de tolerar la ansiedad y la constancia en que se presenta varían en cada persona. Existen tratamientos efectivos que enseñan a la persona a manejar los síntomas y lograr calidad de vida.


El trastorno de ansiedad se manifiesta de manera distinta en cada persona, debido a que existen diferentes tipos con sus propias características y similitudes a la vez. Estos son algunos de ellos:


Trastorno de ansiedad generalizada: Es un estado excesivo de preocupación o inquietud por diversas actividades y situaciones. Los síntomas se presentan persistentes en el tiempo y se dan con mayor intensidad por periodos.


Trastorno de angustia: Los síntomas se exponen y se desaparecen rápidamente, son lapsos repentinos y reiterativos que ocasionan una extrema preocupación por caer en crisis futuras, la persona entra en un estado de ansiedad anticipada. Los síntomas físicos son molestias torácicas, desmayos, náuseas, aceleración cardiaca y sudoración. Mientras que los síntomas emocionales son de miedo a la muerte, miedo al descontrol y sensaciones irracionales al entorno.


Fobias específicas: Las fobias se desatan por el miedo a determinadas situaciones u objetos y se van manifestando con una ansiedad profunda, irracional y persistente. Asimismo, interfiere las actividades que impliquen alguna acción o contacto con la fobia, provocando inconvenientes en la vida cotidiana.


Considerar los tipos de trastornos nos ayuda a situar los diferentes síntomas que podemos presentar y la importancia de manejar un tratamiento adecuado. Recurre a un especialista si los presentas o si consideras que la ansiedad está afectando tú día a día.


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